¿Es la bruja caníbal del imaginario renacentista un monstruo interno o externo a la comunidad cristiana que la fabrica y que la persigue, que la inventa para aniquilarla? La peculiaridad de la mitología brujeril temprano-moderna es, precisamente, su carácter bifronte. Por su brutal ruptura con la comunidad de creyentes, por su recalcitrante rechazo del bautismo y de la eucaristía, por su apostasía e idolatría contumaces, por el listado extenso de crímenes innombrables que se le atribuían –desde el incesto hasta la sodomía pasando por el infanticidio y la antropofagia– los brujos y brujas se extrañaban voluntariamente de la comunidad sagrada en cuyo seno habían nacido, erigiéndose como una sociedad radicalmente distinta, un pueblo bárbaro y exótico. Pero al mismo tiempo esta nación diabólica que se extranjerizaba y alienaba de sus vecinos se encontraba instalada en el seno mismo del Viejo Mundo. Fue así que el imaginario del sabbat extrajo al caníbal de las lejanas estepas asiáticas, de las distantes selvas africanas y de las inalcanzables forestas americanas para instalarlo potencialmente en cada pueblo o urbe de la Cristiandad en la que el diablo había logrado reclutar seguidores para su cruzada maléfica.Desde esta perspectiva, si centramos nuestra atención en la cuestión específica de la ingestión de carne humana proyectada sobre las fantasmáticas comunidades de demonólatras renacentistas, nuevos interrogantes se acumulan. ¿Qué características poseía en Occidente la antropofagia de ficción que el discurso producido por el aparato represivo proyectó sobre los condenados por el crimen de brujería? ¿Qué expresiones del banquete caníbal atribuyeron los tratadistas, los inquisidores y los magistrados civiles a los miembros de la supuesta nueva secta de herejes adoradores del demonio?Las respuestas a estos dilemas deberemos buscarlas en el frondoso corpus de documentos que la caza de brujas produjo en suelo europeo entre las tempranas hogueras del alto Renacimiento y las otoñales oleadas represivas del Barroco tardío. 10